Un hidrolato es el producto acuoso que resulta del proceso de destilación, por arrastre de vapor, de hierbas, flores, cortezas y resinas aromáticas, a través de un alambique. También se le llama «hidrosol» debido a que contiene las moléculas hidrosolubles de la materia orgánica destilada que, por su peso molecular, se mezclan con el agua.

Los hidrolatos se han usado desde hace mucho tiempo en cosmética y en remedios por sus propiedades medicinales y en preparaciones de comida para aportar aroma y sabor. Los más famosos son el agua de rosas y el agua de azahar, muy utilizados en la gastronomía árabe, especialmente en postres y dulces. El agua de rosas es particularmente popular, por sus cualidades como tónico facial para hidratar, equilibrar, restaurar y proteger la piel.

A veces se les llama aguas aromáticas, pero esta expresión se usa para nombrar cualquier agua aromatizada natural o artificialmente. Los hidrolatos, en cambio, siempre son un producto de la destilación con vapor de agua, no son una infusión de plantas aromáticas. Tienen un aspecto lechoso y blanquecino al momento de salir del destilador, por lo que algunas personas sugieren que la palabra hidrolato quiere decir «agua de leche», pero poco a poco se van aclarando hasta volverse translúcidos.

En la actualidad, los hidrolatos son un poco desconocidos debido al protagonismo de los aceites esenciales. Antiguamente, la destilación tenía como finalidad la obtención de estas aguas medicinales, sin importar la cantidad de aceite esencial resultante.

DIFERENCIAS ENTRE LOS HIDROLATOS Y LOS ACEITES ESENCIALES

Los hidrolatos no son simplemente agua mezclada con unas gotas de aceites esenciales, esta es una idea equivocada. La constitución y concentración de un aceite esencial y la de un hidrolato son muy distintas.

Los componentes aromáticos de las plantas se pueden diferenciar entre: 1) las moléculas hidrosolubles o hidrófilas, que solo se diluyen en el agua y 2) las moléculas hidrófobas o liposolubles, que no se disuelven en el agua o solo se mezclan con aceites y otras grasas.

Los hidrolatos están compuestos por las moléculas hidrofilas de las plantas aromáticas de las que se extraen, las cuales se mezclan perfectamente con el agua en el proceso de destilación. En cambio, las moléculas de los aceites esenciales son hidrófobas, es decir, se separan del agua para conformar la sustancia aceitosa y volátil que constituye el aceite esencial.

Por desconocimiento, se ha difundido que los hidrolatos son un subproducto en la destilación del aceite esencial, tal vez porque los grandes productores de aceites esenciales lo han promocionado así. Pero, en realidad, cuando se destila para obtener específicamente un hidrolato, se obtiene un producto de alta calidad y en esos casos el aceite esencial extraído es un subproducto de la destilación de menor importancia económica.

A diferencia de los aceites esenciales, no se requieren grandes cantidades de materia vegetal para producir hidrolatos. Generalmente, el ratio para producir buenos hidrolatos es de 1 kg de materia vegetal por cada litro de agua.

Mientras que el aceite esencial contiene un 100% de moléculas aromáticas, los hidrolatos solo contienen entre el 0,02 y 0,05%. Por esto, los hidrolatos tienen un poder terapéutico más ligero, son más seguros y fáciles de usar que los aceites esenciales. Se pueden aplicar directamente en la piel, varias veces al día, sin riesgos de irritaciones o intoxicaciones, incluso en la delicada piel de los bebés.

Esto no quiere decir que no se produzcan reacciones o contraindicaciones con el uso de algunos hidrolatos, en algunas personas particularmente sensibles. Por esto, siempre es recomendable seguir las indicaciones de un especialista en aromaterapia o cosmética natural, para elegir el más apropiado para cada condición.

¿PARA QUÉ SE USAN LOS HIDROLATOS?

Se emplean en lociones, geles, cremas y mascarillas como excipientes o como principio activo para sustituir el agua.

Son excelentes tónicos faciales y capilares por sus propiedades astringentes.

Ayudan a equilibrar el pH de la piel después la limpieza.

Son un apoyo en el tratamiento de afecciones cutáneas como acné, dermatitis y rosácea.

Equilibran el cuero cabelludo y mejoran la salud del cabello.

Son buenos aftershaves.

Sirven como un perfume corporal natural.

Varios se pueden usar como enjuagues bucales.

Se rocían sobre la ropa o sobre la almohada como una bruma aromática.

Se agregan al agua de la plancha para aromatizar la ropa.

Algunos hidrolatos se añaden a las comidas para darles sabor.

CONSERVACIÓN DE LOS HIDROLATOS

Debido a que los hidrolatos se producen a altas temperaturas y su composición es ligeramente ácida, el crecimiento bacteriano se inhibe o retrasa durante un tiempo.

Pueden conservarse en buen estado durante varios meses, si son almacenados y envasados con estrictas normas de higiene, en ambientes y envases estériles. Sin embargo, como no se les añaden conservantes, lo más recomendable es mantenerlos refrigerados y acabarlos en un lapso menor a los 6 meses, desde que se producen.

Los hidrolatos también son susceptibles a la luz y al aire, para protegerlos, las mejores marcas los envasan en frascos estériles de color ámbar con atomizador para no exponerlos al aire en cada aplicación.

 

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