Los aromas de algunas plantas tienen la capacidad para beneficiar el cuerpo y la mente pero sobre todo para incidir positivamente en las emociones. Varios aceites esenciales pueden ayudarnos a recuperar la salud mental, promoviendo la relajación, el descanso, la alegría, la vitalidad y el enfoque en las tareas diarias. Los aceites esenciales más puros son sustancias medicinales poderosas que tienen una amplia gama de aplicaciones para la salud mental, incluyendo el estrés, la depresión y la ansiedad.

Según la Asociación Nacional de Aromaterapia Holística, un aceite esencial es el líquido extraído de una planta aromática a través de un cuidadoso proceso de destilación a vapor o de presión en frío de la cáscara de las frutas cítricas. Los aceites esenciales se extraen de muchas partes de las plantas, como flores, cortezas, tallos, hojas, raíces y frutos.

El poderoso aroma de los aceites esenciales estimula el sistema límbico, la parte del cerebro involucrada en la memoria, el estado de ánimo, la motivación y el comportamiento. Con la aromaterapia se aprovechan los beneficios de los aceites esenciales para tratar a personas con problemas de insomnio, nerviosismo, agotamiento, desánimo, falta de apetito y otros problemas emocionales de modo seguro y natural.

Diversos estudios clínicos han verificado la influencia del aroma de algunos aceites esenciales para contrarrestar varios malestares asociados al estrés, la depresión y la ansiedad. Por esto, son cada vez más utilizados en terapias complementarias o alternativas, para ayudar a las personas a recuperar el bienestar a través de la aromaterapia.

Pueden usarse de diferentes modos, lo más común es usarlos en difusores de aromas, en masajes relajantes, en el agua del baño, en sprays para fragancias corporales o para ambientadores. También se emplean como aditivos en los cosméticos de cuidado personal para aportarles sus beneficios terapéuticos.

 

 

15 ACEITES ESENCIALES PARA LA SALUD MENTAL

Bergamota: Alivia la tristeza, aumenta los sentimientos de alegría y promueve la energía.

Cedro: Genera sentimientos de calma, ayuda a superar el miedo y la inseguridad.

Manzanilla: Es profundamente relajante, ayuda a calmar los nervios y alivia el insomnio.

Salvia Esclarea: Levanta el ánimo, reduce el estrés, aporta una sensación de calma y seguridad.

Canela: Ayuda a liberar el estrés y a reducir el cansancio. Estimula la libido y mejora la actividad cerebral.

Incienso: Disipa los sentimientos negativos y promueve la concentración y la espiritualidad.

Lavanda: Ayuda a tranquilizar la mente, levanta el ánimo y ayuda a dormir bien.

Naranja: Aumenta los sentimientos de alegría, calma y vitalidad.

Mandarina: Reduce la irritabilidad y el nerviosismo, ayuda a elevar el espíritu y a mejorar la creatividad.

Menta: Eleva el estado de ánimo, mejora la concentración y reduce los dolores de cabeza.

Geranio: Es un gran equilibrante emocional que brinda paz, bienestar y positividad.

Tomillo: Relaja el cuerpo y la mente, combate la depresión y estimula el estado de ánimo y la memoria.

Romero: Brinda energía y claridad mental, se recomienda en casos de fatiga, estrés, falta de concentración.

Vetiver: Reduce el estrés, invita al sueño, mejora la paciencia, aumenta la atención y la concentración.

Ylang-ylang: Aumenta el estado de ánimo y los niveles de energía y reduce la ansiedad.

 

RECOMENDACIONES PARA EL USO SEGURO DE LOS ACEITE ESENCIALES

La calidad importa: los aceites orgánicos de empresas de renombre o de cosecha propia son los mejores, usa solo aceites puros, orgánicos y auténticos para disminuir la probabilidad de reacciones adversas o intoxicaciones.

Aplicaciones tópicas: Los aceites esenciales se deben diluir en un aceite base antes de aplicarlos en la piel como almendras, coco o jojoba. Sobre todo los aceites esenciales ricos en aldehídos (como citronelal y citral) y en fenoles (como aldehído cinámico, eugenol).

Dilución: La mayoría de las mezclas de aceites esenciales diluidos en un aceite base, que estén entre el 1 y el 5% de concentración, no representan un problema de seguridad. A medida que se aumenta la concentración pueden producirse reacciones adversas dependiendo de la sensibilidad de la piel, de los componentes del aceite esencial y de la zona en la que se aplica.

No hay una talla única para todos: Una persona puede ser sensible a un aceite esencial en particular, al igual que puede ser alérgico a un alimento específico. Asimismo un aroma puede invitar a la relajación a una persona y puede generar la reacción opuesta en otra. Lo más recomendable es hacer una prueba en la muñeca antes de aplicar en zonas extensas de la piel para descartar reacciones alérgicas o sensibilidades.

La edad importa: los bebés y los niños pequeños pueden ser más sensibles a la potencia de los aceites esenciales. Algunos deben evitarse o usarse muy diluidos o bajo la guía de un profesional capacitado. Para prevenir reacciones adversas, a menudo se recomienda aplicar aceites esenciales diluidos en concentraciones entre 0.25% y 0.50% en las plantas de los pies de los niños más pequeños. Las personas de edad avanzada también pueden tener más sensibilidades cutáneas, por lo que debería estar indicada una concentración o dilución más reducida que para un adulto normal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *